Violencia y adicciones: Conocer para cuidarnos – Estereotipos de género en la atención y tratamiento de las adicciones

Publicado el 21 de octubre de 2025 en Género

Los estereotipos de género no solo afectan la forma en que la sociedad juzga a las mujeres con adicciones, sino también cómo son atendidas, diagnosticadas y tratadas dentro del sistema sanitario.
Detrás de muchos procedimientos clínicos aparentemente “neutros” se esconde una mirada sesgada que minimiza el dolor, medicaliza su malestar y aplica tratamientos pensados para hombres.

Medicalizar el malestar femenino: cuando el sesgo está en la atención

Durante décadas, el sufrimiento emocional de las mujeres ha sido interpretado bajo un prisma de exceso emocional, fragilidad o histeria. Cuando una mujer acude a consulta por ansiedad, insomnio o tristeza, muchas veces no se exploran las causas profundas (como la carga mental, la violencia o el trauma) y su malestar se atribuye a su carácter, a su ciclo hormonal o a una supuesta “emocionalidad exagerada”.

El resultado es una práctica frecuente: medicalizar el malestar. En lugar de un acompañamiento psicológico, se ofrecen soluciones rápidas: antidepresivos o ansiolíticos que alivien los síntomas, pero no abordan las causas.

Según el Ministerio de Sanidad (EDADES, 2024), el consumo de psicofármacos en mujeres es del 31.4%, frente al 23.5% de los hombres, y diversos estudios advierten que ellas tienen más probabilidades de recibir medicación psiquiátrica sin evaluación psicológica ni seguimiento adecuado.

Esta medicalización, lejos de aliviar, puede derivar en dependencia y cronificación del malestar. De hecho, cabe destacar que el mayor porcentaje de consumo de psicofármacos se encuentra en el rango de edad 55-64, siendo de un 21% (EDADES, 2024).

El estudio «Vidas supervisadas: Un análisis de los contextos que perpetúan el consumo de psicofármacos en mujeres» de Asociación Progestión (Marta Escolano-Vega, 2024), señala que “las participantes del estudio relatan cómo la gestión del consumo de psicofármacos se da entre la subordinación a las órdenes médicas y la disidencia silenciosa, donde las mujeres ajustan las dosis sin comunicarlo para evitar la estigmatización o la sanción”.

Se trata de un círculo silencioso: el dolor de las mujeres se trata con fármacos, se invisibilizan las causas estructurales y se refuerza la idea de que su sufrimiento es algo que deben soportar en silencio.

Esta publicación forma parte del proyecto “Mujeres conscientes II” (sensibilización específica para mujeres con problemas de adicciones), financiado por el Ministerio de Igualdad a través de la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género.

Bibliografía y documentos de interés