“Si una mujer consume frente a sus hijos/as, no los quiere”

Publicado el 27 de junio de 2024 en Género

Hoy, desde Infoadicciones queremos desmontar mitos y hacer reflexionar sobre un tema que forma parte del estigma que sufren las madres con consumos.

Mito: “Si una mujer consume frente a sus hijos/as, no los quiere”.

Realidad: El consumo problemático de drogas no es un síntoma de menos afecto a los/as hijos/as o a las familias. Esta es una mirada machista de la sociedad que suele ser empleada para juzgar a las madres con consumos.

En la crianza se ve una gran diferencia entre géneros. La sociedad no suele preocuparse tanto por el bienestar de los/as menores si es el padre el que suele emborracharse, pero si es la madre, entonces saltan todas las alarmas y se presupone que, cuanto antes, los/as menores tienen que salir de ese entorno familiar.

Claro que existen situaciones muy graves en las que los/as cuidadores/as principales no pueden hacerse cargo y hay que tomar medidas alternativas y por supuesto que SIEMPRE van a primar los derechos de la infancia y el principal objetivo es su bienestar.

Pero, hay que tener una mirada abierta y valorar que la realidad depende de cada caso. Suelen ser situaciones muy difíciles y con multitud de factores a tener en cuenta y lo que pretendemos hoy es que se reflexione sobre las diferencias que se asumen hacia la responsabilidad con las madres que tienen que ser “perfectas cuidadoras” y no con los padres. Asimismo, que no se reduzca todo al mito planteado; que una mujer consuma no quiere decir que quiera menos a sus hijos/as ya que no podemos medir el amor. Incluso una mujer con un consumo muy problemático que no esté siendo la cuidadora principal de sus hijos/as, no quiere decir que haya dejado de quererlos y de preocuparse por su bienestar. Al final, hay que recordar que la adicción es una enfermedad.

Para romper con este mito nos quedamos con las palabras de Patricia Martínez Redondo, formadora en género, usos de drogas y adicciones: “Efectivamente, sobre las mujeres recae una doble sanción. Primero, porque como “somos” las “cuidadoras”, las que “tenemos que sostener” a la familia, cuando una mujer tiene problemas con sustancias, recibe mayor sanción social porque está fallando a ese rol. Y, segundo, esto se mezcla y potencia con la percepción de lo que debe ser femenino”.

Bibliografía y documentos de interés