Reflexiones tras el Encuentro con la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre discapacidad
Desde infoadicciones continuamos compartiendo reflexiones dentro de nuestro proyecto de investigación Tejiendo Apoyos, donde analizamos la realidad de las mujeres con discapacidad intelectual y adicciones desde una perspectiva de género, derechos humanos y trauma.
El pasado 6 de mayo asistimos en Madrid al Encuentro con la Relatora Especial sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas, un espacio de reflexión donde se abordaron las principales vulneraciones de derechos que siguen atravesando las personas con discapacidad, especialmente las mujeres.
A partir de este encuentro y de nuestra investigación, recogemos algunas ideas clave sobre discapacidad intelectual, adicciones y cuidados.
Una triple discriminación invisibilizada
Las mujeres con discapacidad intelectual y adicciones se enfrentan a una realidad marcada por la intersección entre género, discapacidad y consumo. Esta triple discriminación no actúa de forma aislada, sino que genera situaciones de exclusión donde muchas veces ningún sistema responde realmente a sus necesidades.
Mientras algunos recursos de discapacidad excluyen a las mujeres por el consumo, muchos servicios de adicciones siguen sin ser accesibles cognitivamente.
La adicción no puede entenderse sin el trauma
Uno de los principales hallazgos es que, en muchos casos, el consumo aparece como respuesta a historias previas de violencia, abandono o vulneración de derechos.
La violencia sexual, la violencia de género, la negligencia institucional o el aislamiento social atraviesan muchas de estas trayectorias vitales. Desde esta mirada, la adicción deja de entenderse únicamente como un problema individual y pasa a comprenderse como una forma de supervivencia emocional.
Sobremedicalización e infantilización
El informe de Naciones Unidas señala cómo muchas mujeres con discapacidad son tratadas desde la contención y no desde el acompañamiento.
La sobremedicalización, el abuso de psicofármacos o la falta de apoyos reales terminan limitando su autonomía y cronificando el malestar.
A esto se suma la infantilización constante:
- se cuestiona su capacidad para decidir,
- se limita su participación en los tratamientos,
- y se invisibiliza su derecho a construir su propio proyecto de vida.
El derecho a vivir en comunidad
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Artículo 19) recuerda que todas las personas tienen derecho a vivir de forma independiente y a formar parte de la comunidad.
Sin embargo, muchas mujeres siguen siendo alejadas de sus entornos por falta de apoyos adecuados, recursos accesibles o redes comunitarias que sostengan sus procesos de recuperación.
La institucionalización no puede ser la única respuesta ante situaciones complejas.
Un sistema de cuidados con perspectiva de derechos
Tanto Naciones Unidas como la investigación Tejiendo Apoyos coinciden en una idea fundamental: la recuperación solo es posible cuando existen apoyos reales, accesibles y libres de discriminación.
Esto implica:
- incorporar perspectiva de género y discapacidad en todos los recursos,
- crear apoyos comunitarios y redes de acompañamiento,
- garantizar la accesibilidad cognitiva,
- y reconocer el derecho de las mujeres a participar activamente en sus propios procesos.
Hacia una recuperación basada en la dignidad
Hablar de adicciones y discapacidad intelectual no puede reducirse únicamente al consumo. También implica hablar de violencia, trauma, autonomía, derechos y cuidados.
Porque ninguna recuperación puede sostenerse si continúa existiendo exclusión, estigma o falta de apoyos.
Seguimos tejiendo apoyos desde una mirada centrada en la dignidad, la autonomía y los derechos de las mujeres.




