Pinchazos en discotecas

Publicado el 28 de septiembre de 2023 en Artículos CientíficosGéneroInformación General

En el artículo «Spiking versus Speculation? Perceived Prevalence, Probability, and Fear of Drink and Needle Spiking», se explora la percepción y el miedo entorno a la adulteración de bebidas y la inyección de sustancias mediante agujas. De hecho, el término “Spicking” se refiere a esta administración no consentida de sustancias por distintas vías.

La investigación, que se hace a través de una encuesta longitudinal realizada en Berlín a nada menos que 1916 adultos, revela una prevalencia elevada en las sospechas de adulteración de bebidas y de inyección de sustancias. Sorprendentemente, un 22% de los encuestados decía sospechar haber sido víctima de adulteración de bebidas y un 53% conocía a alguien que lo había sido. No obstante, pocos buscaron atención médica o denunciaron los incidentes a la policía, señalando posibles barreras como el acceso a servicios, el miedo al trato recibido, la estigmatización, la vergüenza, la culpa y los recuerdos confusos.

Estas barreras, como se puede ir imaginando unx mientras lee, recaen sobre las mujeres. El estudio afirma que los síntomas de ansiedad y depresión que se derivan de la sospecha de adulteración tienen mayor riesgo para las mujeres, que presentan más probabilidades y miedo de ser víctimas. Esto implica que incluso en los contextos de ocio y esparcimiento hay un estado de alerta. Algo que pudimos sentir muchas mujeres el año pasado cuando las noticias sobre estos pinchazos en discotecas no paraban de sonar.

No obstante, las autoras del estudio concluyen que la percepción del riesgo parece superar a la realidad. Factores como la cobertura mediática y los procesos de pánico social podrían estar inflando estas percepciones. El artículo resalta la urgencia de abordar y reducir las barreras para buscar ayuda y para denunciar, sugiriendo la implementación de servicios especializados y sensibles ante sospechas de adulteración. A pesar de que, de las denuncias por adulteración que se realizaron en Reino Unido, solo en un 10% se encontraron drogas inesperadas en los análisis.

Es crucial desmitificar y clarificar la prevalencia real de estos incidentes para equilibrar la percepción del público, reduciendo el pánico innecesario y proporcionando el apoyo adecuado a las víctimas potenciales. La educación y la concienciación pueden jugar un papel vital en la prevención y en la modificación de percepciones equivocadas, contribuyendo a crear un entorno más seguro y consciente. Pero, ¿Por qué se pone el foco especialmente en la administración indeseada de sustancias? Sabemos, por ejemplo, que en las discotecas también se producen agresiones injustificadas por parte del personal de seguridad a los hombres y, sin embargo, los medios no han estado alertando constantemente del peligro de potencial de sufrir palizas en discotecas.

¿Es una forma de marcarnos, a las mujeres, que el espacio de ocio nocturno es peligroso y, por tanto, no nos pertenece? ¿Existe con esto una delimitación entre la mujer buena y la mala, siendo la buena la que es intoxicada en contra de su voluntad y la mala la que acude a entornos de ocio y consume porque así lo quiere?

Ya hablamos de esto en el capítulo de podcast Respira con Ana Burgos, del observatorio Noctambul@s, pero este estudio este arroja luz sobre la prevalencia percibida de la adulteración de bebidas y la inyección de sustancias, exponiendo una desconexión entre la percepción y la realidad que lleva a un estado de hiper alerta. Sitúa la responsabilidad de generar este pánico que revierte en un peor estado de salud de las mujeres en los medios de comunicación y, advierte de las barreras que las llevan a no denunciar cuando la percepción y la realidad coinciden, invitando a eliminarlas.

Lee el artículo completo en la página web de Sage Journals.