¿Hablamos de sexualidad y drogas?

Publicado el 10 de mayo de 2023 en GéneroAdicciones ComportamentalesAdicciones con SustanciasArtículos CientíficosFamiliasInformación GeneralNoticiasPerspectiva de GéneroPrevenciónReducción de riesgos y daños

Ayer os traíamos una noticia que anunciaba la llegada de una formación sobre ChemSex a la plataforma Leran Addiction. Una de las afirmaciones que hacía la noticia era que en una encuesta europea que se hizo sobre las “necesidades de formación” entre los equipos profesionales salió que un 48% solicitó formación sobre ChemSex.

Podemos intuir que esto se debe a una nueva realidad que demanda nuevos abordajes. Habíamos estudiado el consumo de sustancias desde perspectivas diferentes: el género, la clase social… pero ahora hay una necesidad de hacerlo desde la sexualidad.

El concepto ChemSex hace referencia al uso de sustancias psicoactivas o medicamentos para practicar sexo. Este hecho de por sí no supone nada nuevo, ya que es habitual que las personas utilicemos sustancias para mejorar la experiencia en nuestras interacciones sociales. Véase el alcohol para relacionarse en un entorno de gente desconocida o el café para mejorar el rendimiento en el trabajo, si nos trasladamos además a otras culturas, encontramos el uso de sustancias psicoactivas para rituales colectivos… etc. Dentro de las interacciones sociales, más específicamente en el sexo, hay hombres que utilizan medicamentos vigorizantes como la Viagra o personas que reportan una mayor satisfacción de sus relaciones sexuales bajo el efecto del cannabis o del MDMA.

Sin embargo cuando hablamos de ChemSex como fenómeno nos referimos al uso de sustancias psicoactivas para tener sesiones de sexo intensas y de larga duración (horas e incluso días). Esta práctica se lleva dando en Estados Unidos desde los años 80 en población heterosexual, pero en España nos referimos a ella para hablar de población LGTBI, concretamente en hombres gays, bisexuales y hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH), lo que puede resultar estigmatizante si no se tiene en cuenta que se practica en otros entornos y que cuando se practica en el colectivo LGTBI hay que entenderlo desde la sexualidad. Por lo que, ahora si:

¿Hablamos de sexualidad y drogas?

Si yo lanzase la pregunta de ¿Cuál es el modelo de sexualidad hegemónica? todas y todos tendríamos muy clara la respuesta. Y todas y todos hemos sabido bien por conocidos, bien por vivirlo en nuestras propias pieles o por los medios de comunicación, las violencias y las opresiones que acarrea la inclinación a una sexualidad diferente a la normativa. Además, si eres hombre, cargas con la imposición de un arquetipo de masculinidad al que tienes que adherirte. Aquellos hombres que ni cumplen con el perfil de masculinidad, ni participan de la hegemonía hiper heterosexual, se han visto condenados a la clandestinidad, ese pozo negro donde encontrarse con todo lo que no está socialmente aceptado, como, por ejemplo, ¿adivina qué?.

Eso es, el consumo de sustancias psicoactivas no legales.

Pero, para terminar de comprender el fenómeno, tenemos que hablar también de sexo. Sigue existiendo en nuestros días una escasa educación a cerca de hábitos sexuales positivos, de comunicar de manera asertiva tus deseos, las prácticas que te hacen disfrutar y las que no. Todavía no tenemos herramientas para vencer la vergüenza que supone mostrar nuestras preferencias en materia de sexo. Algo que se hace todavía más complicado si has sido históricamente violentado por no tener una inclinación sexual normativa.

Esto no se debe a un recatamiento intrínseco al ser humano, sino a un modelo sexual coitocentrista, falocentrico y solo posible entre dos personas, que ha abocado a un reducto muy pequeño lo que aceptamos por disfrute sexual digno, dejando el resto de prácticas dentro de la categoría del vicio y la desviación.

En este orden de cosas, el consumo de sustancias se muestra como una herramienta útil para vencer las reticencias culturales hacia las prácticas sexuales no normativas y para mostrar una identidad sexual históricamente reprimida.