El consumo recreativo de Ketamina

Publicado el 25 de abril de 2023 en GéneroAdicciones ComportamentalesAdicciones ComportamentalesAdicciones con SustanciasAdicciones con SustanciasArtículos CientíficosArtículos CientíficosInformación GeneralNoticiasNuevas drogasPrevenciónReducción de riesgos y daños

Hoy vamos a hablar de una gran desconocida: La Ketamina. Y lo vamos a hacer a través de comentar un estudio de Vidal y Guerrero (2014) “Consumo recreativo de ketamina: una investigación online”.

En los últimos años hemos oído el nombre de esta sustancia repetidamente, de hecho ha habido un aumento de la percepción de que su consumo se ha extendido (Energy Control, 2009). Catalogada como una sustancia disociativa, se conoce como un potente anestésico, habiéndose definido popularmente como “tranquilizante para caballos” o incluso “para elefantes”. Este tipo de acepciones han contribuido a la desinformación que actualmente existe en relación a esta sustancia y que, junto con la dificultad de acceder a la población consumidora en contextos recreativos, haga más complicado identificar sus efectos a largo plazo, quién y dónde se consume.

¿Por qué hemos oído hablar más de ella en los últimos años?

Es una sustancia de sobra conocida en el ámbito sanitario y veterinario, pero ¿Por qué hemos oído hablar más de ella en los últimos años? Por su popularización en contextos de ocio. Según el estudio de Vidal y Guerreo (2014) las personas que se iniciaron en el consumo de ketamina era población eminentemente joven y lo hicieron habiendo probado previamente otras drogas como el MDMA, el alcohol o el cannabis con fines recreativos. Además, el inicio del consumo fue principalmente en casas, discotecas y raves junto con el grupo de iguales y las razones que se espetaron fueron por curiosidad y diversión.

¿Cómo se consume?¿Qué efectos tiene?

Según el estudio de Vidal y Guerrero (2014), la mayoría de personas que probaron la ketamina lo hicieron por vía intranasal la primera vez (95%). Por esta vía y en cantidades pequeñas, el efecto es muy similar al de el alcohol, pero el tiempo de reacción es menor con la ketamina, de aproximadamente 5 a 20 minutos y su efecto es relativamente corto, hasta 3 horas. Sin embargo es una sustancia fácil de sobre dosificar y pueden aparecer efectos más acusados como alucinaciones, dificultades motrices, alteraciones en la percepción del tiempo o experiencias fuera del cuerpo.

El estudio concluye que es una droga que se suele consumir junto con otras sustancias, concretamente la combinación que preferían los consumidores que participaron era con el MDMA y el Speed.

¿Cuáles son las consecuencias?

En cuanto a los efectos de su consumo a largo plazo. Se ha relacionado con problemas de vejiga en hasta un 30% de los consumidores habituales aunque también en “consumidores de fin de semana” y, si bien es cierto que no se han encontrado síntomas físicos de abstinencia, si que se ha encontrado cierto nivel de dependencia psicológica. Esto tiene que ver con que es muy fácil alcanzar niveles altos de tolerancia y necesitar más cantidad para conseguir el efecto deseado.

¿Cómo podemos implementar estrategias de reducción de daños y riesgos?

Aunque siempre es preferible no mezclar sustancias, si se decide hacerlo es mejor evitar las sustancias que potencien sus efectos depresores como el alcohol o el cannabis y no compartir el material utilizado para su consumo. Además, conociendo esta facilidad para sobre dosificar es conveniente que haya alguien en el grupo que no la haya consumido.

Bibliografía y documentos de interés