Benzodiacepinas. Efectos secundarios

Publicado el 20 de septiembre de 2023 en Género y drogas

Sabemos que el consumo de sustancias es mayor en hombres que en mujeres para todas ellas excepto para una en concreto: las benzodiacepinas.

¿Por qué las mujeres consumimos más benzodiacepinas?

El sufrimiento de las mujeres se medica. La carga a la que estamos expuestas derivada del cuidado de las personas o criaturas de nuestro entorno, el mandato de estar constantemente pendientes del funcionamiento del hogar y la familia, junto con el desempeño laboral y con el cuidado de nuestro propio cuerpo, que está mas expuesto al juicio, puede generar mucho sufrimiento. Si a esto le añadimos situaciones de violencia de género o acoso, el sufrimiento es el doble. Para ello, las personas profesionales que se dedican al sufrimiento psíquico, tienen una herramienta muy sencilla: las benzodiacepinas y los ansiolíticos. Que si no se combinan con un abordaje psicológico que incorpore la perspectiva de género, teniendo en cuenta todas estas imposiciones que en general, atraviesan a la mujeres, acabaran convirtiéndose en una herramienta muy sencilla también para ellas, incluso en la única.

Además el propio efecto de las benzodiacepinas no es disruptivo, no genera problemas sociales, consiste en inducir a la persona en un estado apaciguado y de somnolencia, no es una sustancia que se consuma en grupo sino todo lo contrario, sus efectos hacen que sea una sustancia para consumir en soledad. Esto encaja perfectamente con lo que se espera del comportamiento de las mujeres, que sea apaciguado y prudente. Consumir sustancias esta lejos de la imagen de prudencia, pero consumirlas en soledad hace que esta imagen no se traslade al resto y, además, permite a la mujer hacerlo mientras se encuentra en el hogar, que es el espacio donde desempeña, por lo menos, la mitad de sus tareas.

¿Cuáles son los efectos secundarios de las benzodiacepinas?

Para conocer los efectos secundarios de las benzodiacepinas hay que hablar primero de sus características principales: es potencialmente adictiva, es legal y es invisible. Por ello, aunque se esté haciendo un abuso de ellas este será detectado demasiado tarde. Es una droga, como puede ser la cocaína, pero esta prescrita por un médico, adquirida en una farmacia y consumida en un entorno que nadie ve, por ser el entorno privado y, quien lo ve, simplemente piensa que se está medicando.

El principal efecto secundario de las benzodiacepinas es la abstinencia, que está presente hasta en un 30% de los casos estudiados. Que causa efectos contrarios a los que la propia sustancia promete: irritabilidad, ansiedad, cambios de humor y deterioro cognitivo. Además de la dependencia que causan, hay otros efectos secundarios como la debilidad física, el mareo o el estado de somnolencia. Un abuso de ellas puede provocar paradas cardiorrespiratorias y, si se juntan con otras sustancias depresoras pueden provocar sobredosis, amnesia e incluso la muerte. Este aspecto no esta lo suficientemente advertido, por lo que es probable que puedan llegar a mezclarse con otra sustancia también legal: el alcohol. Más allá de los efectos secundarios que hemos comentado. La mezcla de benzodiacepinas y alcohol puede provocar una pérdida de la capacidad de movimiento importante, llegando incluso a generar caídas o accidentes domésticos.

Lo que nos enseña esto es que incluso en el mundo del consumo de sustancias hay algunas que se van a cebar específicamente con las mujeres por los propios mandatos a los que están expuestas y hay que adaptar nuestras atenciones profesionales a estas tensiones y ansiedades que nos afectan específicamente a nosotras, en el análisis, en el diagnóstico y en la forma de tratar y abordar el sufrimiento. De la misma manera que, a pesar de la sobrecarga de la atención primaria que existe en nuestro país, hay que llevar un seguimiento exhaustivo de los medicamentos que se prescriben y advertir de sus riesgos.