8M: Sin las mujeres con discapacidad intelectual no hay igualdad real

Publicado el 3 de marzo de 2026 en DiscapacidadGénero

Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, nos recuerda que la igualdad debe construirse teniendo en cuenta las distintas realidades que atraviesan a las mujeres. Las mujeres con discapacidad intelectual se enfrentan a una situación de especial vulnerabilidad frente a la violencia de género y la exclusión social, especialmente cuando confluyen otros factores como la pobreza, la institucionalización o las adicciones.

Hablar de igualdad sin poner el foco en ellas es dejar fuera a quienes encuentran más barreras para ejercer sus derechos.

Una vulnerabilidad estructural e invisibilizada

Tal y como señala la Fundación CERMI Mujeres (2025), las mujeres y niñas con discapacidad presentan mayores tasas de violencia y encuentran más obstáculos para denunciar, acceder a recursos accesibles o recibir una atención adaptada.

No se trata de una vulnerabilidad individual, sino estructural: barreras en la comunicación, falta de accesibilidad cognitiva, prejuicios sobre su capacidad de decisión y escasa formación especializada en los sistemas de atención.

El Informe de la Subcomisión para la renovación y actualización del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género (Congreso de los Diputados, 17 de febrero de 2025) incorpora avances relevantes, incluyendo un apartado específico dedicado a la discapacidad y medidas orientadas a:

  • Garantizar la accesibilidad universal de los recursos de atención y protección.
  • Mejorar la formación de profesionales del ámbito judicial, sanitario y social.
  • Desarrollar protocolos específicos para mujeres con discapacidad víctimas de violencia o trata.
  • Impulsar la recogida de datos estadísticos desagregados.

Estos avances son fundamentales, pero aún es necesario reforzar el acceso efectivo a la justicia, la prevención en entornos institucionalizados y la recuperación integral de las víctimas.

Violencia y adicciones: una intersección clave

La realidad se complejiza cuando incorporamos la perspectiva de las adicciones. En muchos casos, el consumo problemático puede estar vinculado a situaciones de violencia previa, situaciones de trata o convertirse en un factor que incrementa el riesgo de sufrir nuevas violencias.

Además, los recursos de atención a las adicciones no siempre están adaptados desde la accesibilidad cognitiva ni incorporan un enfoque de género y discapacidad, lo que genera nuevas exclusiones.

Desde nuestro proyecto «Tejiendo Apoyos» sobre mujeres con discapacidad intelectual y adicciones, trabajamos precisamente en esta intersección: generar conocimiento, sensibilizar a profesionales y promover respuestas accesibles, inclusivas y basadas en derechos.

Un 8M con mirada interseccional

Este 8M queremos recordar que no puede haber igualdad real sin accesibilidad, ni políticas eficaces sin enfoque interseccional.

Poner el foco en las mujeres con discapacidad intelectual no es una cuestión sectorial: es una cuestión de derechos humanos.

Si queremos una sociedad más justa, debemos garantizar que las políticas de prevención, protección y recuperación incluyan plenamente a todas las mujeres, sin excepción.

Bibliografía y documentos de interés